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Versión reducida de mi historia En 1993, me dañé el cóccix en un accidente de bicicleta. Al principio, traté de ignorar el dolor y seguí adelante con mi vida de la forma más normal posible, esperando a que mi cóccix se curase por sí mismo. Cuando finalmente fui al médico, me recetaron antiinflamatorios orales, que no me hicieron ningún efecto. Me hicieron radiografías, resonancias y exámenes rectales. Hice fisioterapia, lo cual empeoró el dolor. Probé los TENS, sin ningún efecto. Me enviaron a la unidad del dolor, donde me recomendaron supositorios de antiinflamatorios y antidepresivos para aliviar el dolor. Lo aliviaron, y médico me dijo que me sentase durante más tiempo, lo que agravó el problema y el dolor. Me realizaron un bloqueo nervioso semipermanente. Funcionó, pero solo durante tres días. Me infiltraron con corticoesteroides y eso redujo el dolor durante unas semanas, pero luego volvió. Por último, después de probar todas las alternativas, me extirparon el cóccix en 1999. La recuperación fue muy lenta. En 2005, me encuentro aproximadamente un 90% mejor que antes de la operación. |
Lo que desearía haber hecho al principio, sabiendo lo que sé ahora: Me tomaría el problema en serio desde el primer momento:
Ver tratamiento del dolor del cóccix. El primer tratamiento que probaría será la terapia manual, realizada por un especialista que hubiese tenido éxito con otros pacientes. (Ver la lista de médicos y especialistas). Si la manipulación no funcionase, probablemente probaría las infiltraciones con corticoesteroides. Si esto tampoco funcionase, y considerase la cirugía, me aseguraría de que me la realizase un cirujano con experiencia y con éxito en este tipo de operación. Como vivo en el sur de Inglaterra, viajaría a París para ver al Dr. Maigne para el tratamiento. Si después de un año o dos de la operación me doliese todavía, miraría la posibilidad de utilizar la estimulación espinal para evitar sentir el dolor. |
Mi cóccix y yo